No compré un terreno en la selva para huir del mundo. Lo hice para entenderlo mejor.
Gus MalabaresCompartir
Puerto Morelos, selva, cenote y una cabina: por qué BikiniHouses nació de una necesidad íntima
BikiniHouses no nació como una empresa tradicional. Nació como una búsqueda. La búsqueda de una forma distinta de vivir, de construir y de compartir un espacio natural sin arrasarlo.
En Puerto Morelos, Quintana Roo, lejos del ruido del desarrollo turístico convencional, existe un rincón de selva que resume muy bien el corazón de BikiniHouses: caminos abiertos a mano, una cabina A-Frame 12, una fogata, un pequeño cenote trabajado durante años y una pregunta constante:
¿Cómo vivimos en la naturaleza sin traicionarla?
No era “comprar un terreno”. Era intentar entender la selva
Cuando llegas por primera vez a esta zona de Puerto Morelos, sientes algo muy claro: estás saliendo de la ciudad y entrando a otro mundo. No importa si ya conoces el campo, la montaña o el desierto. La selva tiene otra fuerza. Te rodea, te absorbe, te desorienta un poco. La selva te come, en el buen sentido.
Eso fue parte del llamado. No se trataba solo de tener un terreno “bonito” o cerca de la playa. Se trataba de habitar un lugar vivo, intenso, lleno de agua subterránea, vegetación densa y posibilidades que no se revelan rápido.
Muchos de estos terrenos permanecieron durante años casi intactos. Y justo por eso conservan algo que cada vez vale más: la sensación real de aislamiento y naturaleza.
La cabina no fue el final. Fue la puerta de entrada.
En BikiniHouses repetimos mucho una idea: una cabina no es el fin, es el comienzo.
La A-Frame 12 en Puerto Morelos no apareció como un objeto arquitectónico para presumirse. Apareció como una manera simple y ligera de abrir un diálogo con el terreno. Primero fue el deseo de refugiarse. Después, la posibilidad de compartirlo.
Y ahí empezó a tomar forma el ecosistema:
- Un espacio donde puedes hospedarte y vivir la selva con suficiente comodidad.
- Un laboratorio de autoconstrucción, observación y diseño ligero.
- Una prueba viva de que se puede construir con menos impacto.
- Un lugar donde una persona puede llegar como huésped… y salir queriendo construir la suya.
El cenote no se “encontró”: se trabajó
Uno de los sueños más intensos al llegar al Caribe es imaginar que tu terreno puede esconder agua. Una rejollada. Una cueva. Una entrada al sistema subterráneo que sostiene a toda la península.
En este caso, había una cavidad con agua, sí. Pero no era el cenote perfecto de postal. Hubo que sacarle tierra, lodo, piedras, bombear, regresar, insistir, soñar y seguir. Años de trabajo con las manos.
Eso resume bastante bien el espíritu de este proyecto: no se trata de encontrar el lugar perfecto ya resuelto. Se trata de tener la visión y la terquedad suficientes para revelar lo que el lugar puede llegar a ser.
Hoy ese rincón se volvió parte de la experiencia: fogata, hamacas, un pequeño espejo de agua, silencio, cielo, selva y un refugio sencillo al lado.
Construir sin “limpiar” el terreno
En muchas zonas naturales, “preparar el terreno” significa meter máquina, tirar árboles y arrasar todo en unas horas. Esa lógica se sigue repitiendo porque se cree que seguridad y orden significan vacío.
En BikiniHouses proponemos lo contrario: leer el terreno antes de imponerle una forma.
Por eso en este espacio se fueron abriendo senderos poco a poco, respetando la vegetación, observando dónde sube, dónde baja, por dónde conviene pasar y por dónde no. En vez de borrar la selva para que parezca ciudad, la idea fue generar la suficiente confianza para caminarla, escucharla y habitarla.
Eso también forma parte de la hospitalidad: no solo ofrecer una cama, sino una manera distinta de relacionarte con un lugar vivo.
No es glamping. No es hotel. Es una experiencia íntima.
Una de las grandes búsquedas detrás de BikiniHouses ha sido encontrar palabras honestas para explicar lo que hacemos. A veces la gente pregunta si es glamping, si es hospedaje, si es constructora, si es una marca de cabañas, si es una red.
La respuesta más exacta es esta:
BikiniHouses es una plataforma para habitar, construir y compartir espacios en la naturaleza con bajo impacto y alta intención.
En Puerto Morelos eso se siente de manera muy clara. Puedes llegar, dormir en una cabina ligera, ver la luna entre árboles, escuchar los sonidos nocturnos, jugar petanca o ping pong, prender una fogata, ir a cenar al pueblo y regresar al aislamiento.
No es lujo industrial. Es otra cosa: hospitalidad entre personas en un territorio real.
El verdadero valor: una vida más simple, más consciente y más compartida
Detrás de todo esto hay una pregunta humana y muy profunda: ¿por qué alguien se empeñaría tanto en construir una casita en medio del monte, de la selva o del desierto?
La respuesta no siempre es económica. Muchas veces es emocional, espiritual, existencial.
Es el deseo de:
- tener un refugio propio,
- hacer algo con las manos,
- vivir más cerca de lo esencial,
- compartir con otros una forma de habitar más honesta,
- y generar un impacto positivo desde un lugar íntimo.
Eso es lo que esta versión de Puerto Morelos representa dentro de BikiniHouses: una prueba viva de que sí se puede construir una vida diferente desde un rincón pequeño, si ese rincón tiene alma, visión y constancia.
Video: así se vive este rincón de BikiniHouses en Puerto Morelos
Si quieres sentir mejor el contexto, la atmósfera y la historia detrás de este lugar, mira el video completo aquí:
▶ Ver video en YouTube: Puerto Morelos, cenote, selva y cabina BikiniHouses
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de cabina se puede hospedar en Puerto Morelos?
Actualmente una de las puertas de entrada al ecosistema es la A-Frame 12, una cabina ligera, eficiente y pensada para integrarse mejor al entorno natural.
¿BikiniHouses es glamping?
No exactamente. BikiniHouses propone una experiencia más íntima y humana, enfocada en autoconstrucción, hospitalidad entre personas y turismo de bajo impacto.
¿La idea es construir muchas unidades?
No necesariamente. El modelo parte de una lógica distinta: una sola cabina bien puesta ya puede activar un lugar. Luego el crecimiento puede ser orgánico.
¿Se puede visitar antes de construir la propia?
Sí. De hecho, hospedarse en una BikiniHouse es una de las mejores maneras de entender si este estilo de vida, construcción y hospitalidad conecta contigo.
vive primero, construye después
Si algo de esta historia te movió, hay dos caminos naturales:
- Hospédate y vive la experiencia para entender desde el cuerpo lo que significa habitar la naturaleza con otra lógica.
- Empieza a construir tu propia cabina y entra al ecosistema BikiniHouses.
Explora el proyecto y da el primer paso aquí:
https://bikinihouses.com/planos